
Estados Unidos, donde varios estados han dado pasos hacia la legalización del cannabis en los últimos años y donde las administraciones recaban numerosos datos de salud, es un territorio ideal para estudiar el fenómeno. Según el último análisis del Instituto de Salud Pública del país, cada vez hay más adultos que fuman la planta. En 2005 lo hacía el 6,7 por ciento de este grupo de edad, un porcentaje que ascendió significativamente, hasta el 12,9 por ciento, en 2015. Las autoridades afirman que el incremento no se debe al fomento de la marihuana medicinal, ni a que la legalización empuje al consumo de la droga. Más bien, interpretan que los cambios en la legislación son consecuencia de la previa apertura de los ciudadanos al consumo de la planta.
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