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miércoles, 7 de septiembre de 2022

EL CEREBRO SE RECALIENTA: MÁS DE 40 GRADOS EN SU INTERIOR

 

RESUMEN:

La temperatura del cerebro está dos grados por encima de la del resto del cuerpo, y sus variaciones se pueden usar para prevenir muertes en personas con lesiones cerebrales

Quizá has notado que cuando tu ordenador está procesando algo complejo (editando un vídeo o aplicando efectos a una fotografía) se calienta más de lo normal. Lo mismo puede ocurrir con nuestro cerebro, cuya temperatura interior supera a veces los 40 grados.

La temperatura media del cerebro sano, de 38,5 grados centígrados, es más de dos grados superior a la medida en la boca, según indican un grupo de investigadores en su artículo en la revista Brain. En las regiones más profundas del cerebro, a menudo se superan los 40 grados, un valor que se diagnosticaría como fiebre en otras partes del cuerpo.

El equipo del Laboratorio de Biología Molecular del MRC en Cambridge reclutó a 40 voluntarios sanos de entre 20 y 40 años, y midió su temperatura en diferentes regiones del cerebro por la mañana, por la tarde y por la noche mediante espectroscopia de resonancia magnética (MRS). En todos los sujetos de la prueba, la temperatura del cerebro fluctuó casi un grado centígrado en el transcurso del día, cayendo por la noche y subiendo de nuevo por la mañana. Los valores más altos se midieron por la tarde. El récord lo estableció una mujer con 40,9 grados centígrados en el tálamo, la región del cerebro que más se calentó de media.

De media, la temperatura del cerebro de las mujeres alcanzó unos 0,4 grados centígrados más que la de los hombres. Los investigadores sospechan que esto tiene que ver con el ciclo menstrual: las temperaturas son más altas después de la ovulación, y la mayoría de las mujeres se encontraban en esta fase cuando se realizaron las mediciones. La temperatura también aumentó con la edad, especialmente en las regiones cerebrales más profundas.

A partir de estos datos, los investigadores crearon lo que, según ellos, es el primer mapa en cuatro dimensiones de la temperatura del cerebro. Este mapa se utilizó para comparar los valores medidos en más de 100 pacientes de cuidados intensivos con traumatismos craneoencefálicos, y el resultado fue que su temperatura cerebral era de media un grado más baja. Además, fluctuaba entre 32,6 y 42,3 grados centígrados, un rango más alto que en los voluntarios sanos (36,1 a 40,9ºC), y sólo una cuarta parte de los enfermos tenía el ritmo diario de temperatura típico de las personas sanas. Cuando el ritmo se alteraba, el riesgo de muerte se multiplicaba por 20.

Sin embargo, estas variaciones de la temperatura de cerebro en pacientes con lesiones no son causa y efecto, sino más bien unos indicadores de riesgo que tiene un gran valor clínico.

ENLACES:

https://quo.eldiario.es/ciencia/q2206184725/el-cerebro-se-recalienta-mas-de-40-grados/

https://quo.eldiario.es/ciencia/q2206689623/el-cerebro-puede-alcanzar-los-40o-de-temperatura/

EL CEREBRO ESTÁ MÁS CALIENTE DE LO QUE SE PENSABA

 

RESUMEN:

Hasta hace unos días ignorábamos que existen áreas de nuestro cerebro mucho más calientes de lo que cabría esperar. Tanto que cada día llegan a alcanzar 41 o 42 grados de temperatura, según sacaba a la luz un artículo en la revista Brain.

Claro que el cerebro no arde a estos niveles las 24 horas. A lo largo del día, y en función de la actividad neuronal, la temperatura fluctúa. Concretamente, entre los voluntarios sanos tomados como control para el estudio, la temperatura cerebral osciló entre los 36 y los 41 grados, con 38,5 grados de media. Por otro lado, en los pacientes que habían sufrido daños cerebrales por traumatismo la temperatura osciló aún más, entre los 32,6 y los 42,3 grados, sin alterar la media.

Parece indiscutible que la temperatura cerebral excede en más de dos grados la temperatura registrada de forma habitual en la boca o las axilas (alrededor de 36 grados). La duda es: ¿por qué?

LA ALTA ACTIVIDAD METABÓLICA DE LAS CÉLULAS DEL CEREBRO COMO FUENTE DE CALOR

Nuestra temperatura corporal depende casi exclusivamente de la actividad de los orgánulos que producen la energía en nuestras células: las mitocondrias.

En la intensa actividad de estas centrales energéticas celulares para generar ATP –la molécula comodín, necesaria para que todo funcione– se produce mucho calor. Y es precisamente ese calor el que mantiene la temperatura corporal. Además, las mitocondrias presentan una serie de proteínas que disipan energía. Estas proteínas, conocidas como UCP (o proteínas desacoplantes), son muy abundantes en tejido graso, especialmente en el pardo.

Las neuronas y las células que las acompañan (conocidas como glía) consumen una gran cantidad de energía y mantienen una alta actividad mitocondrial. De hecho, pese a suponer tan solo el 2 % del peso de una persona adulta, el cerebro acapara el 20 % de toda la energía que consumimos a lo largo del día. En recién nacidos puede subir hasta el 80 %.

Por tanto, no es extraño que semejante consumo venga acompañado de una alta generación de calor. Igual que ocurre con nuestros músculos cuando los ponemos en funcionamiento con el ejercicio, a más energía consumida, más calor.

De hecho, las células del cerebro contienen mitocondrias ricas en UCP. Estas proteínas han sido asociadas con la supervivencia celular, ya que reducen el daño celular frente a los cambios en la actividad metabólica.

LA TEMPERATURA FLUCTÚA A LO LARGO DEL DÍA

No es el primer estudio que sugiere que tanto la temperatura corporal como la del cerebro fluctúan a lo largo del día.

La temperatura cerebral es mayor durante la mañana, decae a lo largo de la tarde y alcanza sus mínimos durante la noche. Además, las fluctuaciones de la temperatura cerebral también dependen de las actividades que estemos realizando. Las zonas que más variación presentan son las más profundas, incluyendo aquellas donde reside la memoria, como el hipotálamo.

En este estudio se encontró que los pacientes víctimas de traumatismos cerebrales pierden parte de esta capacidad de fluctuación en la temperatura. Esa pérdida de capacidad se ha relacionado con un aumento en el riesgo de muerte, posiblemente por disfunciones de la actividad mitocondrial.

EL CEREBRO DE LAS MUJERES ESTÁ MÁS CALIENTE

Por lo general, las mujeres presentan mayor temperatura cerebral que los hombres. Sobre todo durante la fase lútea, es decir, entre la ovulación y la menstruación. Todo apunta a que el ciclo menstrual y la fluctuación de hormonas influyen en la actividad neuronal, y eso queda reflejado en la temperatura cerebral.

Por otro lado, en personas mayores se ha detectado un aumento de temperatura en algunas zonas del cerebro, especialmente las relacionadas con la memoria. Simultáneamente, otros estudios han mostrado que se produce un descenso de temperatura en otras zonas, posiblemente debido a defectos en la circulación de sangre y de líquido cefalorraquídeo.

UN EXCESO DE TEMPERATURA CORPORAL PUEDE DAÑAR LAS NEURONAS

La circulación sanguínea sirve para regular la temperatura corporal, especialmente del cerebro. Por eso nos quedamos pálidos cuando el ambiente es frío: porque la circulación se retrae de la piel, evitando así que el calor se pierda. Por el contrario, la circulación en la piel aumenta cuando hace calor, para poder disipar la temperatura corporal mediante la sudoración.

Una de las mayores preocupaciones cuando sube la fiebre es controlarla para evitar, entre otras cosas, que se produzca daño cerebral. Ahora ya sabemos que ciertas zonas del cerebro están más calientes que el resto del cuerpo. Por ello, un aumento de la temperatura corporal debido a la fiebre puede hacer que ciertas partes del cerebro, las más calientes, no puedan disipar bien el calor y se produzca daño celular.

Aunque este es un aspecto controvertido, algunos estudios ya han presentado evidencias que demuestran daño neuronal tras fenómenos de hipertermia.

Los estudios sobre la temperatura del cerebro abren la posibilidad de abordar de una manera más apropiada los fenómenos asociados con la disfunción mitocondrial, la acumulación de proteínas dañadas y las enfermedades neurodegenerativas (párkinson, alzhéimer, etc.), permitiendo así un mejor y más rápido diagnóstico de estas enfermedades.The Conversation

ENLACES:

https://quo.eldiario.es/ciencia/q2207354574/el-cerebro-esta-mas-caliente-de-lo-que-se-pensaba/