jueves, 8 de enero de 2026
jueves, 23 de mayo de 2024
lunes, 25 de septiembre de 2023
🔼 ¿Por qué el café nos quita el sueño?
La cafeína compite con la adenosina, la molécula responsable del cansancio y del sueño, en la unión a determinados receptores cerebrales
A medida que va transcurriendo el día gastamos energía y el ATP –la moneda energética de los seres vivos- se descompone liberando como subproducto adenosina, un neurotransmisor que transmite información entre las células.
Cuanto más tiempo llevamos despiertos más adenosina acumulamos, lo cual se traduce en cansancio y en la necesidad de dormir, puesto que esta molécula es capaz inhibir la secreción de dopamina y noradrenalina.
Desde un punto de vista bioquímico la adenosina se parece bastante a la cafeína (1,3,7-trimetilxantina), una similitud que explica por qué a nivel molecular compitan por los mismos receptores cerebrales y, por tanto, frene la aparición del cansancio característico de una larga jornada laboral.
Retrasa el ciclo biológico cuarenta minutos
Su descubrimiento -hace más de doscientos años- se lo debemos al químico alemán Friedrich Ferdinand Runge, quien además acuñó el término Kaffein, por estar presente en el café. Esta sustancia también se encuentra en los refrescos de cola, en algunos medicamentos, en el té e, incluso, en el café descafeinado, eso sí, en pequeñas cantidades.
La cafeína no se acumula en el organismo y permanece varias horas antes de ser eliminada por la orina; sus efectos son estimulantes y dependen de varios factores, entre ellos de la cantidad consumida y del metabolismo propio de cada persona, por eso su efecto no siempre es igual.
A nivel cerebral se ha observado que es beneficiosa para la cognición, mejorando el nivel de alerta y de atención visual. Se calcula que los efectos de la cafeína comienzan a notarse entre los 10-15 minutos tras la ingesta, alcanzando su máximo efecto a la media hora.
Ahora bien, el organismo de aquellas personas que consumen cafeína con regularidad se acaba adaptando a su efecto, de forma que genera una cantidad de adenosina extra, por lo que al final se necesita más cafeína para conseguir la misma sensación de estar alerta. La adenosina, además, es la responsable que al dejar de forma súbita el consumo de cafeína aparezca una sintomatología similar a la de un síndrome de abstinencia.
Investigadores de la Universidad de Colorado-Boulder (Estados Unidos) descubrieron que la cafeína que contiene un café expreso doble retrasa el reloj biológico en, aproximadamente, cuarenta minutos.
El secreto de los coffe nap
El acto de dormir es un limpiador natural de adenosina, de forma que cuando nos despertamos la sensación de cansancio haya desaparecido y nos sintamos plenos de energía.
Un estudio de la Junta de Seguridad en el Transporte descubrió que la siesta hacía más eficaces a los controladores aéreos, encontrando el máximo de eficiencia cuando la siesta era de veintiséis minutos, una cifra en la que mejoraba en un 34% el rendimiento y reforzaba el estado de alerta hasta un 54%.
Fue precisamente en este escenario de «siestas cortas y reparadoras» donde apareció hace algunos años los llamados coffe nap, que consisten en tomar una taza de café antes de dormir una siesta de una duración de no más de veinte minutos.
Con eso se consigue que la siesta termine en el momento que la cafeína ingerida ha pasado desde el intestino delgado al cerebro y ha bloqueado los receptores de adenosina. Esto se traduce, según el resultado obtenido por un grupo de investigadores japoneses, en que se cometan menores errores en pruebas relacionadas con el desempeño de la memoria y en los simuladores de conducción.
ENLACES:
jueves, 30 de marzo de 2023
lunes, 27 de marzo de 2023
lunes, 27 de febrero de 2023
lunes, 28 de noviembre de 2022
viernes, 9 de septiembre de 2022
EL CAMBIO CLIMÁTICO NOS ROBA HORAS DE SUEÑO
RESUMEN:
El aumento de las temperaturas globales está provocando una ola de insomnio y horas de sueño perdidas en todo el mundo
El cambio climático pone en peligro a la humanidad por el aumento de las sequías, la pérdida de cosechas y las tormentas y otros fenómenos meteorológicos extremos. Pero las temperaturas globales también pueden afectar a nuestro bienestar de formas más insidiosas. Los científicos están empezando a explorar la relación entre el cambio climático y el sueño humano, partiendo de la premisa de que el aumento de las temperaturas ambientales está afectando a la calidad de nuestro descanso. Un nuevo estudio publicado en la prestigiosa revista Cell indica que ya pueden estar costándonos decenas de horas de sueño al año.
Todos conocemos el desasosiego que conlleva pasar una noche dando vueltas en la cama bajo un calor sofocante. Por encima de los 26º resulta difícil conciliar el sueño, ya que el organismo se activa para intentar enfriarse. Un sueño ligero e interrumpido puede ser aceptable durante unas vacaciones en un lugar cálido, pero si se hace constante tiene un impacto significativo en nuestra salud.
En los últimos años, diversas investigaciones relacionan los malos hábitos de sueño con un mayor riesgo de enfermedades cardíacas, demencia, obesidad, cáncer y una vida más corta. Mientras tanto, las temperaturas globales siguen aumentando, y el año pasado se situaron en torno a 1,11 °C por encima de los niveles preindustriales, siendo los últimos siete años los más cálidos registrados desde que hay datos.
Los estudios de observación y los datos de las encuestas han sugerido previamente que el calor por la noche puede afectar a la calidad del sueño. Los autores de este nuevo estudio han recurrido a los datos mundiales sobre el sueño recogidos mediante pulseras de seguimiento con acelerómetro que llevaban más de 47.000 adultos en 68 países, que abarcan todos los continentes excepto la Antártida. Es la primera prueba a escala planetaria de que las temperaturas por encima de la media afectan negativamente al sueño humano.
La forma en la que la temperatura interfiere con el descanso es principalmente al retrasar el momento en que la gente se duerme y al adelantar el momento en que se despierta cuando hace calor. Estas son las conclusiones tras el análisis de los datos, que incluían siete millones de registros nocturnos de sueño, descubriendo que en las noches muy cálidas, con temperaturas superiores a los 30 °C, el sueño disminuía una media de algo más de 14 minutos.
En promedio, los autores calculan que las personas pierden 44 horas de sueño al año debido a las temperaturas nocturnas elevadas, que también hacen que experimenten alrededor de 11 noches de sueño alterado. Los más afectados fueron los habitantes de los países con menores ingresos y las personas mayores, mientras que la pérdida de sueño fue marginalmente mayor para las mujeres que para los hombres.
Debido a este desequilibrio y a la conclusión de que la pérdida de sueño debida al cambio climático se sentirá de forma desigual en todo el mundo, los científicos afirman que las investigaciones futuras deberían centrarse en las poblaciones vulnerables que viven en las regiones más cálidas y a menudo más pobres del mundo.
ENLACES:
https://quo.eldiario.es/salud/q2205639055/el-cambio-climatico-nos-roba-horas-de-sueno/
martes, 19 de abril de 2022
¿Influye la Luna llena en nuestro sueño?
Qué hay de cierto en la arraigada creencia de que las fases de nuestro satélite pueden perturbar el comportamiento humano.
ENLACES:
jueves, 21 de enero de 2021
¿Se puede dormir sin cerebro?
¿Qué es evolutivamente anterior, el cerebro o el sueño?
https://www.muyinteresante.es/ciencia/articulo/se-puede-dormir-sin-cerebro-831611141638



