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lunes, 28 de noviembre de 2022

Por qué los humanos vemos el rojo y otros muchos animales no

 

La aparición del fotoreceptor que nos permite detectar longitudes de onda más allá del verde supuso uno de los mayores hitos en nuestra historia evolutiva.


Los humanos somos tricrómatas, es decir, capaces de distinguir tres colores distintos.



Vivimos en un mundo rodeados de elementos, objetos y formas que aparecen ante nosotros y nos generan una inmensa variedad de estímulos. Uno de los más importantes es el color, que nos ayuda a distinguir los diversos componentes del entorno y nos da información imprescindible sobre ellos. Pero ¿qué determina el rango de colores que somos capaces de ver?

Los responsables de que veamos unos colores u otros son las células fotoreceptoras llamadas “conos” que, evidentemente, se encuentran en los ojos. Los mamíferos, por ejemplo, únicamente tienen dos fotoreceptores en sus retinas, cosa que los convierte en dicrómatas y que hace que su visión sea más limitada. Los humanos, en cambio, hemos evolucionado hasta convertirnos en tricrómatas y por lo tanto, somos capaces de distinguir tres colores distintos.

La percepción del color rojo permitió a nuestros ancestros detectar las frutas entre el follaje.


En los conos existen distintos tipos de proteínas que son fotosensibles (es decir, capaces de absorber la luz) a distintas longitudes de onda. Los conos S son sensibles a la longitud de onda corta, los conos M a la media y los conos L a la larga. Estos corresponden los colores azul, verde y rojo respectivamente.

La aparición de este tercer fotoreceptor se debió a una pequeña mutación en nuestro ADN que nos permitió detectar longitudes de onda más allá del verde. Sin duda, esto supuso uno de los mayores hitos en nuestra historia evolutiva. Permitió a nuestros ancestros primates escoger frutas de color rojo entre el follaje y evitar animales tóxicos, además de ampliar mucho las nuevas formas de señalización social. Tenemos el ejemplo de los mandriles, con marcas de un rojo intenso en la cara y en el trasero, que indican su posición jerárquica en el grupo.

La percepción del rojo ha evolucionado con nosotros asociándose a hechos y experiencias importantes: es el color de la fruta madura, de la cara de ira, del poder dentro de un grupo y de la excitación sexual. Así, asociamos el rojo con la supervivencia, en muchas de sus facetas, y por ello es un color que nunca nos podrá dejar indiferentes.

ENLACES:

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/por-que-humanos-vemos-rojo-y-otros-muchos-animales-no_19095

Lo que una lágrima puede decir sobre nuestra salud

 


https://www.bbc.com/mundo/noticias-62876852

La prueba que revela si mientes con solo mirarte a los ojos

RESUMEN:

¿Se puede saber si alguien miente con solo mirarlo a los ojos?

Sí, según los investigadores de la Universidad de Stirling, en Escocia. Eso sí, siempre que uses la prueba que desarrollaron y que, según afirman, estudia los movimientos oculares de las personas y puede detectar si mienten cuando se les pide que reconozcan rostros.

Según los expertos, quienes mintieron no pudieron ocultar su reacción cuando se les mostró una foto de una cara que les era familiar.

El proyecto que los delató se llama ConFace y sigue un proceso por el que rastrea sus movimientos oculares mientras miran imágenes en la pantalla de una computadora.

Es similar a uno que utiliza la policía en Japón para tratar de descubrir la culpabilidad de un crimen.

El proyecto ConFace fue dirigido por Ailsa Millen, investigadora en psicología en la Universidad de Stirling, quien explicó que las personas a menudo mienten a la policía para proteger las identidades de los delincuentes.

"Los agentes usan habitualmente fotografías de rostros para establecer identidades clave en crímenes", dijo.

"Algunos testigos son honestos, pero muchos son hostiles y ocultan a propósito su conocimiento de identidades".

"Por ejemplo, las redes criminales, como los grupos terroristas, podrían negar lo que saben para protegerse mutuamente, o una víctima podría tener demasiado miedo de identificar a su atacante".

"Marcadores de reconocimiento"

Los investigadores emplearon un proceso conocido como prueba de información oculta (CIT por sus siglas en inglés), que realiza un seguimiento de los movimientos oculares.

En cada prueba, los participantes negaron conocer una identidad que les era familiar y rechazaron correctamente caras desconocidas presionando un botón y diciendo "no".

Se descubrió que la mayoría de las personas no podían ocultar su reacción si reconocían una cara.

Y mientras más personas trataban de ocultar su conocimiento, más "marcadores de reconocimiento" se producían.

"En lugar de buscar signos de mentira directa, buscamos marcadores de reconocimiento en los patrones de fijación de los ojos, por ejemplo, la forma en que los individuos miraron una fotografía de alguien a quien reconocieron en comparación con alguien a quien no", explicó Millen.

"Cuanto más intentaban los individuos ocultar su conocimiento, más marcadores de reconocimiento existían. Estos resultados sugieren que es difícil ocultar varios marcadores de reconocimiento a la vez".

"El objetivo principal era determinar si los mentirosos podían ocultar el reconocimiento siguiendo las instrucciones para mirar cada rostro, familiar y desconocido, usando la misma secuencia de fijaciones oculares. En resumen, no pudieron".

Si bien el CIT se usa en Japón, se ha investigado poco sobre su uso en reconocimiento de caras.

El equipo de Stirling consultó para su estudio a colegas en Japón, incluido el profesor Shinji Hira, un experto en CIT de la Universidad de Fukuyama.

ENLACES:

https://www.bbc.com/mundo/noticias-49318960

Por qué nuestros ojos pueden cambiar de color con los años

 RESUMEN:

Las primeras imágenes del bebé recién nacido que aparecieron en nuestro chat familiar mostraban una cara encantadora y sorprendida con grandes ojos gris pizarra, de forma similar a los ojos marrones de su padre, pero de un color más cercano al verde de su madre.

Sin embargo, cuando cumplió dos años, las fotografías revelaron que se había convertido en un niño feliz con ojos del mismo tono marrón oscuro que los de su padre, sin ningún rastro del gris oscuro de esas primeras fotografías.

Podríamos pensar en el color de nuestros ojos como uno de nuestros rasgos físicos definitorios, tan personal para nosotros como la forma de nuestra nariz o cuánto sobresalen nuestras orejas.

Es un rasgo que a menudo también puede dejar una impresión duradera en nosotros: el color de los ojos puede incluso influir en la confianza que alguien deposita en nosotros.

Pero, sorprendentemente, el color de nuestros ojos no siempre permanece constante a lo largo de nuestras vidas.

De hecho, una amplia gama de influencias externas pueden cambiarlo, desde lesiones hasta infecciones y daños por el sol.

Y a veces el cambio parece suceder espontáneamente.

¿Ojos azules?

La evidencia sugiere que si el color de los ojos de un bebé cambia o no, depende mucho del color en sí.

Un estudio dirigido por Cassie Ludwig, oftalmóloga del Byers Eye Institute de la Universidad de Stanford, analizó a 148 bebés nacidos en el Lucile Packard Children's HospitaCasi dos tercios de los bebés nacieron con ojos marrones y una quinta parte con ojos azules.

Dos años más tarde, Ludwig y sus colegas encontraron que de los 40 bebés de ojos azules en el estudio, 11 tenían ojos marrones a la edad de dos años, tres tenían ojos color avellana y dos tenían ojos verdes.

De los 77 recién nacidos de ojos marrones, casi todos (73) todavía tenían ojos marrones a la edad de dos años.

Parece, entonces, que los ojos azules son mucho más propensos a cambiar que los ojos marrones durante las primeras etapas de nuestras vidas.

¿Pero por qué?

Una pista radica en el hecho de que cuando los ojos de los bebés cambiaron de color, tendieron a oscurecerse, no a aclararse.

En el estudio de Ludwig, un tercio de los ojos de los bebés cambiaron de color en sus primeros dos años, siendo el cambio más común que los ojos se oscurecieran.

Solo cinco de los 148 niños del estudio (3,4 %) tenían ojos que se aclaraban con la edad.

La tendencia hacia el oscurecimiento puede deberse a la acumulación de un pigmento protector en los iris, pero hablaremos de esto más adelante.l de California y registró el color del iris al nacer.

Casi dos tercios de los bebés nacieron con ojos marrones y una quinta parte con ojos azules.

Dos años más tarde, Ludwig y sus colegas encontraron que de los 40 bebés de ojos azules en el estudio, 11 tenían ojos marrones a la edad de dos años, tres tenían ojos color avellana y dos tenían ojos verdes.

De los 77 recién nacidos de ojos marrones, casi todos (73) todavía tenían ojos marrones a la edad de dos años.

Parece, entonces, que los ojos azules son mucho más propensos a cambiar que los ojos marrones durante las primeras etapas de nuestras vidas.

¿Pero por qué?

Una pista radica en el hecho de que cuando los ojos de los bebés cambiaron de color, tendieron a oscurecerse, no a aclararse.

En el estudio de Ludwig, un tercio de los ojos de los bebés cambiaron de color en sus primeros dos años, siendo el cambio más común que los ojos se oscurecieran.

Solo cinco de los 148 niños del estudio (3,4 %) tenían ojos que se aclaraban con la edad.

La tendencia hacia el oscurecimiento puede deberse a la acumulación de un pigmento protector en los iris, pero hablaremos de esto más adelante.

Estudio en gemelos

Este cambio de color relativamente común y saludable se limita principalmente a la primera infancia.

En otro estudio en Estados Unidos, que siguió a más de 1.300 gemelos desde la infancia hasta la edad adulta, el color de los ojos por lo general dejó de cambiar a la edad de seis años, aunque en algunos casos (10-20 % de los estudiados), continuó cambiando durante la adolescencia y en la edad adulta.

Entre los gemelos no idénticos, era más probable que el color de los ojos divergiera en la vejez que entre los gemelos idénticos.

Esto sugiere que hay un elemento genético en la propensión a cambiar el color de los ojos, señala David Mackey, profesor de oftalmología en el Lions Eye Institute de la Universidad de Australia Occidental.

Después de sentir curiosidad por el fenómeno del cambio de color de ojos, Mackey descubrió que estos dos estudios eran más o menos toda la investigación que se había realizado sobre el cambio de color de ojos en la infancia.

Lo que esperan los papás

Como anécdota, descubrió que no era raro que los padres esperaran que los ojos de sus bebés cambiaran de color.

"Escuché a los padres y a sus amigos decir: 'Oh, sí, el bebé nació con ojos azules, pero eso cambiará en los próximos años'", dice.

"Me di cuenta de que no podía encontrar ningún dato sobre esto. Encontré esos dos estudios bastante pequeños, pero muestran que el color de los ojos cambia".

Aunque los datos son limitados y solo se han llevado a cabo en un solo país, Estados Unidos, los cambios en el color de los ojos parecen ser más comunes entre las personas del norte de Europa, de las islas del Pacífico o de raza mixta.

Hay paralelismos con los cambios que a veces se observan en el color del cabello durante la infancia.

"Verás fotos de algunos niños que son rubios cuando eran bebés, pero tienen cabello castaño bastante oscuro cuando crecen", dice Mackey. "El pigmento en tu cabello puede aumentar gradualmente con el tiempo, y eso probablemente se deba a que las células que producen pigmento en realidad están acumulando su número y migrando al área".

Puede que con los ojos pase lo mismo, sugiere.

La importancia de la melanina

Quizás hay mayores cantidades de pigmento que se acumulan en los meses o años posteriores al nacimiento.

"El pigmento principal en los ojos es la melanina y es la forma en que se distribuye la melanina lo que te da los diferentes colores de ojos", dice.

"Hay una clasificación: tienes ojos azules, algunas personas también hablan de gris, pero en realidad es una variante del azul, luego tienes las combinaciones avellana y verde, y luego tienes el marrón, y eso puede ser ligeramente marrón o extremadamente marrón. Todo eso está relacionado con la cantidad de melanina que hay".

Los niveles más altos de melanina pueden tener una función beneficiosa bajo la luz solar intensa, ya que en la piel, el pigmento ofrece protección contra el daño solar.

En los iris con poca melanina, el color azul proviene de la forma en que las fibras de colágeno en la parte posterior del iris dispersan la luz, de la misma manera que el cielo parece azul debido a la forma en que la luz se dispersa en la atmósfera.

Pero la razón por la que los ojos de algunos niños acumulan más melanina con el tiempo, sigue siendo un misterio, dice Mackey.

Sin embargo, es posible que una lesión altere el color del iris, dice Mackey.

"Eso puede suceder, si entra mucha sangre dentro que puede manchar partes del ojo. O simplemente puede tener todo el pigmento revuelto por todas partes y se asienta".

Es más común que la infección sea la causa principal.

Un caso famoso de heterocromía verdadera, donde difiere el color del iris, es el de la actriz Mila Kunis, cuyo ojo derecho es marrón y el izquierdo verde.

La heterocromía de Kunis se debió a una infección del iris, que destruyó parte del pigmento de su ojo izquierdo.

"Algunas enfermedades infecciosas pueden hacer que el pigmento desaparezca", dice Mackey.

Una es la ciclitis heterocrómica de Fuch, que es causada por una infección viral, a menudo rubéola, también conocida como sarampión alemán.

"Al virus le gusta vivir en el ojo, y eso puede estallar más adelante y hacer que pierdas pigmentación allí".

Otros virus también pueden prosperar en el interior del ojo y, a veces, afectar la pigmentación.

En un caso extremadamente raro, un sobreviviente de ébola experimentó un cambio en el color de los ojos de azul a verde cuando se descubrió que el virus persistía en el líquido de sus ojos después de haber sido eliminado de otras partes de su cuerpo.

A veces, un cambio en la coloración de los ojos no afecta a todo el iris, sino que deja pequeñas manchas.

La aparición de manchas pálidas conocidas como manchas de Brushfield puede aparecer en el iris de las personas con síndrome de Down, mientras que las manchas marrones llamadas nódulos de Lisch son un signo común de la condición genética neurofibromatosis tipo 1.

Y al igual que en la piel, pueden aparecer pecas y lunares en el iris y en otras partes del ojo.

"Es posible que tengas una peca que no afecta", dice Mackey. "Pero para algunas personas, pueden convertirse en tumores y pueden ser un problema grave".

De hecho, aunque la mayoría de los cambios en el color de los ojos son una fuente benigna de fascinación para quienes los presencian, Mackey advierte que siempre vale la pena estar atento a un cambio menos bienvenido.

ENLACES:

https://www.bbc.com/mundo/vert-fut-63133350